Azrael, el hijo del Dragon.

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Azrael, el hijo del Dragon.

Mensaje por Azrael Draggnard el Mar Mayo 21, 2013 4:58 am

Nombre y Apellido: Azrael Draggnard, "Tatsuo"

Edad: Aparento 19/ unos 13.500 minimo.

Rango: Espada 0 (Azrael), "Fracción" de la Reina (Tatsuo)

Descripción física:

Tatsuo: Es apuesto e irradia vitalidad, su cuerpo está bien formado y tiene el aspecto de alguien acostumbrado a pelear por su vida a pesar de no tener ni una sola cicatriz. Sus ropas nos son las habituales de los arrancar de las noches sino que están hechas a medida. Lleva su zanpakuto siempre a la espalda sujeta por una correa de sus vestiduras. Sus ojos son despreocupados y alegres aunque pueden profundamente gélidos y despiadados. Sus movimientos irradian ferocidad y quizá arrogancia, al tiempo que una fuerte confianza en sí mismo. Su cabello es de un blanco grisáceo con tonos plateados. Aparenta 19 años y mide 1.72 metros.

Azrael: Es apuesto, pero de una forma más seria y madura, tiene una cicatriz a la altura de los ojos los cuales casi nunca abre. Tiene un aire puro y elegante a la vez que resplandeciente, su cabello es de un blanco plateado resplandeciente y le llega lacio y sedoso hasta poco antes de la cintura. En su frente tiene un tatuaje diminuto en forma del contorno de una lagrima de color purpura. Sus ropas cambian y estas tienen cadenas de plata. Mide 1.80 y aparenta 25 años. Se mueve con soltura y elegancia, como si del fluir de un rio tranquilo se tratara. Su agujero hollow se encuentra en el centro del pecho.

Descripción Psicológica:

Tatsuo: Despreocupado, alegre, confiado, reservado, independiente, precipitado, tranquilo, somnoliento; por extraño que parezca todas esas palabras le cuadran a la perfección. No suele relacionarse mucho con los demás, pero puede tomar aprecio a personas que considere interesantes. No tiene problemas en decir lo que piensa de otras personas, habito que le ha causado problemas en más de una ocasión, pero sus pensamientos más profundos los guarda bajo llave. Esto da la impresión de que es un joven atolondrado, pero tras esa fachada despreocupada se esconde una mente aguda y unos ojos que lo observan todo y toman buena nota de aquello que pueda ser útil. Puede decirse que está seriamente interesado en el sexo opuesto pero es demasiado inconstante y despreocupado además de carecer de la actitud adecuada para ser considerado un galán, un don Juan o incluso un pervertido. Aun teniendo los años propios de un arrancar conserva el entusiasmo de la edad que aparenta y, tal vez por eso, está interesado y gusta de admirar el cuerpo femenino, pero apenas lo demuestra y no afecta demasiado a su rutina cotidiana. Ha conservado de cuando aún era humano su tendencia a salvar damas en apuros, a cualquier otro le exige una compensación por salvarlo. Es un poco temerario y no dudaría en arrojarse incluso al baño de la Reina ( con ella dentro) si es por salvar a una joven o a un amigo (en este caso le pediría una recompensa después). Sin embargo, y por suerte para todos, sucumbe al sueño con excesiva facilidad pudiendo aparecer dormido en los sitios más insospechados (hasta en el trono si no le da tiempo de llegar a la mesa de los espada), sus "siestas" pueden durar días dado que se aburre con facilidad.

Azrael: Sereno, melancólico, serio y enigmático encajan mas con Azrael, astuto y seguro de sí mismo que no arrogante, al igual que Tatsuo, se mueve como pez en el agua en combate, pero puede perder el interés rápidamente si no se lo toma en serio. Parece ser una versión adulta de Tatsuo y con los años que distancian su forma física parece haber adquirido la actitud correcta para ser considerado un Don Juan, sin embargo, su interés se ha templado convirtiéndolo en un elegante caballero-príncipe que actúa sin pretensiones y con naturalidad en vez de en un ardiente galán. Sigue con su tendencia a salvar damas en apuros aunque ahora es más prudente y calmado (Seguiría metiéndose en el baño de la Reina de ser necesario, pero quizás, y solo quizás, pidiera permiso antes, solo para guardar las formas.) En combate es como un mar en calma, incansable e inamovible, calmado y racional, aunque al igual que el mar, puede tornarse sin previo aviso en una horrísona tempestad. Conserva su particular sentido de justicia y su apreciada independencia, el sueño ya no le es un problema aunque aun le gusta dormir profundamente. Conserva sus recuerdos de cuando era humano y gran parte de su personalidad, lo que lo hace melancólico y reacio a matar seres humanos, tiene sin embargo un pequeño rencor hacia los shinigamis, aunque este yace ahogado en su indiferencia. Considera la lucha un desperdicio de energía y es difícil hacerlo pelear, aun así, cada vez que aparece termina la pelea en la que este ya que es la única personalidad que permanece consciente mientras la otra domina. Es aun más reacio a comunicarse con otras personas que su contraparte Tatsuo, a excepción de con las mujeres, cuyo trato logra apartar sus recuerdos durante un tiempo. Azrael es la personalidad original y conserva los recuerdos de Tatsuo cuando despierta pero él puede decidir si compartir o no sus recuerdos con Tatsuo.

Habilidades.

Habilidades Hollow: Por alguna extraña razón su pelo es tan resistente como su hierro y mas afilado que una zanpakuto de shinigami. Tatsuo puede arrojarlo como si fueran dardos con una fuerza y precisión impresionantes mientras que Azrael usa sus largos cabellos como un arma más a corto alcance. El cabello se repone gracias a su reiatsu así que da igual si se lo corta o no. Aparte de esta curiosa habilidad tiene otra característica muy particular y es que su reiatsu es muy caótico y forma un campo a su alrededor que impide cualquier interferencia en su flujo y anula cualquier intento de pesquisa. Azrael en cambio, tiene un control absoluto de su reiatsu así que es vulnerable a las pesquisas pero su reiatsu forma una especie de escudo contra ataques tanto físicos como de reiatsu. Esta habilidad es más una característica pasiva sobre la que no tienen control. El aumento de su reiatsu genera corrientes de aire a su alrededor solo las que Tatsuo no tiene control mientras que Azrael si, llegando a utilizarlas como arma en ocasiones. Cuando liberan su resurrección y usan sus alas para volar, la velocidad de su vuelo y su agilidad son, con mucho, mejores que su sonido ya que lo combinan de forma eficaz con este.

Primera Resurrección

Palabras de la Resurrección: Despierta, Perdición

Resurrección: Mis ropas desaparecen y son sustituidas por una coraza natural de escamas que brotan de mi cuerpo reforzando las extremidades y los puntos vitales sobre todo. Mis ojos se convierten en los ojos de un reptil y me crece una cola escamada y fuerte. Mis manos y mi pies se convierten en garras y de mi espalda brotan dos alas de dragón. Todas las escamas son blancas excepto algunas que son rojas y negras. Mis colmillos crecen y mi dentadura se convierte en la de una bestia mientras una nube de vapor es expedida constantemente por mi boca. En este estado mis habilidades alcanzan un nivel superior al que poseía antes, elevando todas mis características y mi reiatsu. Mi zanpakuto desaparece durante la liberación. El poder de mi resurrección y su principal habilidad consisten en devorar el reiatsu y las partículas espirituales procedentes de mi oponente y forjar en mi interior una habilidad que nazca de sus características.

Técnicas:

- Renace: Esta técnica genera una espada (sobre mi zanpakuto original) que sirve de canalizador para mi poder, si mi resurrección ha creado alguna variante de mi poder aparecerá al crear la espada. Si no, esta espada canalizara mi reiatsu base en forma de un fuego blanco. Mientras empuñe esta espada puedo manipular mi reiatsu mucho mejor que antes y crear con el cadenas en un rango de 360º.

- Desola: Por un agujero en la palma de mis manos salen violentas llamaradas capaces de calcinar casi cualquier cosa. Al usar esta técnica la temperatura de mi sangre en las extremidades aumenta y al volver al corazón lo acelera despertando totalmente mi transformación, la temperatura a mi alrededor aumenta formando lentes de calor que crean espejismos a mi alrededor lo que hace que mis enemigos confundan mi posición. Después de haber despertado totalmente mi transformación soy capaz de convertirme por completo en un dragón lo suficientemente grande como para llevar a alguien en el lomo.

- El resto son desconocidas -

Segunda Resurrección.

Su aspecto no difiere mucho de la anterior, me crecen otro par de alas y mi pelo se alarga hasta formar una coleta que me llega hasta las rodillas y sujeta por una cinta negra en la nuca y por un aro de azabache en su extremo. Puedo volver a mi forma normal si lo deseo pero pierdo fuerza y reiatsu. La habilidad de mi segunda resurrección me permite crear armas legendarias sin apenas esfuerzo, permitiéndome cambiar de arma al instante. En otras palabras, soy un creador de espadas, estas tienen un límite de tiempo ya que de dependen de la imagen mental que tenga de ellas y esta se deteriora durante el combate, estas espadas provienen en su mayoría de aquellas que vi, poseí o forje durante mi vida humana por lo que solo Azrael es capaz de usar la Segunda resurrección. Al contrario que en la anterior estas espadas no son el producto de hibridar mis poderes sino que son parte de mi, esta habilidad se podría decir que consiste en la materialización de una imagen mental así que puedo crear espadas nuevas en cualquier momento (aunque su poder es muy limitado ) pero crear una legendaria nueva es extremadamente complicado de conseguir en una batalla asique suelo tener que entrenar para aumentar el número de espadas en mi repertorio. Conserva la habilidad Desola como habilidad inherente a su transformación.

Técnicas:

- Excalibur: Mi primera espada descubierta con mi Segunda Resurrección, debido a que solo la vi una vez en combate mi imagen mental es altamente inestable y superficial y eso ha trasformado la espada en una hoja etérea casi invisible e incorpórea. Esta puede volverse tangible cuando lo deseo o permanecer incorpórea, es inmune a habilidades basadas en reiatsu.

- Ragnarok: Hasta el momento, mi espada más estable ya que fui atravesado por ella y la imagen mental esta férreamente grabada en mi cabeza. Es una espada que porta la destrucción, su sola presencia hace que aquello cercano a ella excepto su portador pierda consistencia a nivel molecular. Su filo puede atravesar casi cualquier cosa no orgánica debido a que corta las uniones entre las moléculas, con el tiempo aquello que la rodea se descompone en átomos sueltos, este proceso de degradación molecular puede acabar con una montaña pequeña o un castillo en cuestión de horas pero no afecta directamente a los seres vivos. Para alimentar su poder, después de unos cinco minutos de uso Ragnarok despierte y se fusiona con el brazo de su portador alimentándose de su fuerza vital y volviéndolo salvaje. Si se incrementa su poder se verá un electrizante halo negro envolviendo su filo.

- Ouroboros: - Se desconocen sus características ya que aunque posee la imagen mental aun no la ha invocado -

- Puertas del Valhala: La única técnica real entre las anteriormente citadas, Azrael posa su mano sobre el suelo y de este empiezan a surgir innumerables espadas de piedra de distintos tamaños, dos de ellas son enormes y se alzan erguidas en paralelo y totalmente perpendiculares. Entre ellas se forma unas titánicas puertas de piedra de más de diez metros de alto con diversos grabados en ellas y un triangulo equilátero invertido en el centro. Mientras esta técnica este activa el poder y la velocidad de Azrael se ven incrementados y puede usar cualquier espada de piedra que se adecuara a su propósito con el tiempo la puerta empezara a resonar con las espadas de piedra y estas serán destruidas por la vibración lanzando sus fragmentos cuales afiladas cuchillas. Las puertas se pueden abrir aunque hasta ahora no lo ha hecho nunca.-

Cero
Tatsuo: Cero salvaje: Su cero es muy abierto y aunque tiene un gran poder alcanza tan solo unos cien metros, este cero tarda ligeramente más en cargar pero en vez de disparase como un rayo se detona como una onda creando una especie de cono de gran apertura con el vértice en el origen y totalmente inundado por una tormenta de reiatsu destructivo.

Azrael: Cero Infinito: Ligeramente menos poderoso que el anterior pero mucho más veloz, al contrario que el Cero Salvaje, el Infinito está realmente concentrado aunque adopte la apariencia de un cero normal. La particularidad de este cero es que si falla su objetivo vuelve a agruparse en una esfera y a dispararse contra el blanco.

Bala.
La bala de Tatsuo es rápida pero poco precisa así que suele usarla a medio o corto alcance y la usa con las manos y las piernas, es de color dorado.
La bala de Azrael es considerablemente mas rápida y precisa y suele usarla con la mano como si fuera una espada.

Habilidades:

Tatsuo:
Hakuda: 9.1
Zanjutsu: 7.4
Sonido: 7.2

Azrael:
Hakuda: 9
Zanjutsu: 9.4
Sonido: 10

Historia.


Parte Humana.

Spoiler:
Hijo de un antiguo rey de hueco mundo y producto de una violación a una vizard poderosa, Azrael nació en una cumbre montañosa, en una noche de ventisca cuyos ruidos desgarraron el cielo. Rechazado por su madre y poseedor de un extraño y poderoso reiatsu fue abandonado en la nieve, condenado a perecer merced al frio o a los lobos. Mientras el destino se decidía entre quien llegaría primero y su madre se alejaba en una carreta de aquel lugar, un leve aullido resonó en la ladera cerca de donde el bulto de mantas y piel descansaba sobre una nieve que empezaba a cubrirlo. Al oír el aullido, la madre tembló durante un momento pero se negó a mirar hacia atrás mientras de la espesura un lobo negro adulto y un cachorro plateado se acercaban a Azrael. El lobo negro volvió sus ojos hacia la carreta un segundo después de olfatear al bebe, el cachorro plateado por el contrario s lanzo sobre el ahora sollozante Azrael y empezó a quitarle la nieve a lametones con lo que el llanto se convirtió en risa. El lobo aulló una sola vez hacia el cielo para luego volver a mirar la carreta mientras un coro de aullidos le respondía por toda la montaña, alguien no saldría vivo de la montaña esa noche. Finalmente volvió su atención al bebe y tras cogerlo por una de las mantitas con los colmillos se interno en la espesura con él.



Diez años más tarde un cazador se interno en la espesura para cazar algo que alimentara a su familia durante las malas cosechas y se encontró con un adulto lobo plateado y un anciano lobo negro junto con una manada de lobos y varios cachorros. Intentaba retroceder sin que le vieran cuando un niño de unos once años cayó de entre la espesura forcejeando con un lobo encima. El cazador, sudando y con las piernas temblorosas levanto el arco con cuidado y empezó a disparar una, dos, tres flechas en rápida sucesión. Los lobos se levantaron y se lanzaron a por él mientras el corría hacia el niño e intentaba cogerlo en brazos. Pero, al contrario de lo que esperaba, el niño se lanzo a por él y lo derribo clavando sus dientes en su garganta. Lo remato como si de un lobo se tratase y luego se dirigió al lugar donde la manada estaba reunida, tanto el anciano lobo negro como aquel con el que había estado jugando estaban muertos con su corazón atravesado por un flecha, incluso el magnífico lobo plateado yacía moribundo a su lado. El niño se arrodillo y lo acaricio mientras su lagrimas salpicaban su pelaje, oscureciéndolo, el lobo alzo su cabeza y le lamio las lagrimas del rostro antes de perecer finalmente. Azrael, pues él era ese niño que había sobrevivido, encontrando en los lobos lo que no encontró en los humanos, dejo de llorar y alzo la cabeza al cielo. Aulló, aulló como miembro de la manada, por última vez en su vida.



El niño había crecido una vez más, ahora yacía en el suelo embarrado de un pueblo cualquiera, sin saber hablar y sin fuerzas para cazar o robar extendía las manos cuando sentía alguien acercarse aunque sabía que lo más probable era que solo recibiera otra patada. Expulsado de la manada por el nuevo macho dominante e incapaz de llevar al caos a la manada desafiándolo el muchacho había salido de las montañas y abandonado el bosque en busca de aquellos que le habían dado la espalda, los humanos. Sin embargo el mundo de los humanos no lo había recibido bien precisamente, aun cuando se dio cuenta que los humanos no se comunicaban como las criaturas del bosque él no sabía hablar como los humanos y no entendía las normas de estos, apalizado por coger comida de un tendero ahora se encontraba sin fuerzas para valerse por sí mismo. Entre el sueño y la vigilia apenas sintió la llegada de aquel hombre y su hija, la niña llamo la atención de su padre acerca del muchacho y este se acerco a él para luego cargarlo a su espalda.




El fuego de la fragua refulgía en los ojos de Azrael mientras su mano golpeaba con el martillo dando forma al metal sobre el yunque, las chispas saltaban por todo el lugar mientras su padre avivaba el fuego con el gran fuelle y entre sus manos surgía la forma de una espada. Eran armeros, los mejores espaderos del reino, ambos estaban orgullosos y a él le gustaba doblegar el metal con su trabajo, crear algo nuevo de entre sus manos. Ese día salieron al acabar el trabajo y se dirigieron a la plaza a contemplar el desfile de los caballeros del reino, al frente iba el llamado caballero de la rosa, embutido en su brillante armadura y portando una de las espadas de padre, partía a la guerra con una rosa roja henchida de sangre en el ojal. La multitud lo ovacionaba presa de un eufórico frenesí.
- ¿Por qué lo alaban?- Pregunto el niño.
- Porque creen que es un héroe y marchan a la guerra. - Le explico el hombre posando su gran mano en la cabeza del joven al que veía como a su hijo.
- Yo quiero ser un héroe padre - Sonrió despreocupado Azrael.
El hombre se inclino y lo agarro de los hombros mirándole seriamente a los ojos con una brillo acerado en los suyos, parecía alterado en los ojos de Azrael.
- Escúchame Azrael, la gente como él no son héroes, los héroes no van al campo de batalla a derramar la sangre de otros, los héroes van al campo de batalla a evitar que otros derramen su sangre. Nunca olvides lo que te dije acerca de forjar espadas, no las forjamos como instrumentos de muerte, sino como escudos para aquellos que no pueden escudarse. Un filo para derrotar la amenaza y un filo para proteger todo lo que se encuentra detrás de ti ¿recuerdas? Jamás lo olvides Azrael, aunque olvides todo lo demás. Viniste a nosotros como un ángel caído del cielo, solitario y moribundo y te enseñe los secretos del metal que arrebata tantas vidas en la guerra, eres un ángel herrero y el acero corre por tus venas, te guste o no, cuida de que no arrastre tu vida Azrael, cuida que la guerra no te engulla en sus fauces. -




La Guerra lo consumía todo a su alrededor, el rojo y el negro lo ocultaban todo, el rugir de la violenta bestia hacia estremecer la ciudad mientras la sangre inundaba las calles, había llegado a la ciudad, las batallas anteriores no habían servido de nada, habían sido forzados a retroceder hasta la ciudad y ahora esta estaba cayendo como tantas otras antes. Las llamas devoraban la poca esperanza que le quedaba a la gente mientras se dirigían en masa a los barcos del puerto bajo la luna y las estrellas. Los poco soldados que quedaban en el interior de la ciudad intentaban frenar la entrada de los invasores y dar tiempo a la gente para huir. Aun dieron sus vidas en vano, los invasores ya habían tomado el control, eran demasiados, arriba en las murallas una encarnizada batalla perdida continuaba mas en el puerto la gente corría desesperada. La traición había superado la fortaleza de las murallas y ahora los arrastraba hacia el abismo, la noche se cernía sobre ellos amenazando con saqueo, ruina, violación y muerte. Azrael temblaba con las manos llenas de sangre y su hermana abrazada a su espalda, las lagrimas de ambos brillaban a la luz de las llamas. Se encontraban en la cubierta de uno de los barcos viendo dos lejanos cadáveres ensangrentados en el puerto, apretó su puño hasta que broto sangre de entre sus dedos y juro con voz roca.
- Yo... me convertiré en un héroe. -



El jovial granjero que alzo la cabeza interrumpiendo su trabajo contemplo algo sorprendente, un joven de gesto sombrío con una espada a la espalda conducía un grupo de bandidos atados entre sí por el sendero en dirección a la ciudad, el joven tendría la edad de su hijo pero sus brazos estaban llenos de cicatrices. Asombrado, el granjero contemplo anonadado como el impasible joven traspasaba las puertas de la ciudad tras hablar con los guardias y decidió seguirlos cautivado por su aura. El joven avanzo por la ciudad hasta encontrar un gremio de caza recompensas donde dejo a los bandidos y salió con un rumbo diferente inmerso en sus pensamientos. Entro en un armería y tras hablar con el dueño se dirigió a la calle de los herreros donde tras una fuerte discusión con uno de ellos entro en la forja malhumorado y al rato se escucharon los sonidos habituales de esta. El granjero se fue al cabo de un rato y no volvió a pensar en el joven hasta el día siguiente cuando al volver a la ciudad se entero por los guardias de la puerta que se había marchado al alba con tan solo un hatillo de provisiones y siguiendo su camino. Se fue, sin un mínimo alarde, sin una mísera palabra de gratitud, siguió su camino sin esperar nada, solo su nombre había dejado atrás, Azrael, el "ángel" herrero.




-Te digo que es por ahí, ese sendero de cabras no puede ser el que estamos buscando, acabaremos despeñados en el mejor de los casos -
- Y yo te digo que tiene que ser ese, no tiene sentido seguir este camino para acabar en los pantanos, sabes muy bien que la ciudad está en el valle tras esas montañas, el camino del pantano sería demasiado rodeo -
Sus pasos suaves anunciaron su presencia antes de que el recodo del sendero le dejara a la vista. También al mismo tiempo debería de haberlos oído antes de que se dieran cuenta de su presencia comprendió el hombre que lo apuntaba ahora con su espada mientras la joven a su lado seguía reclamando su atención. El sujeto en cuestión llevaba una tela gris alrededor de la cara dejando ver tan solo sus ojos los cuales no prestaban atención a los viajeros. Una gran espada colgaba a su espalda, obviamente parecía una espada de dos manos y no debía ser rápida en distancias cortas pero sin embargo el desconocido no mostraba ninguna señal de prepararse al ver una espada desenvainada en su camino. Desconcertado el hombre miro a ambos lados de reojo asegurándose de no encontrarse en una emboscada antes de alzar la mano para llamarla atención del desconocido.
- Perdón, pero ¿podrías ayudarnos? -
El desconocido asintió sacudiendo la cabeza y se acerco a ellos sin, al igual que antes, mostrar reacción alguna ante el filo desenvainado. Cuando se hubo acercado lo suficiente mantuvo la espada en guardia y le pregunto qué camino debían seguir para seguir a la ciudad.
- Ambos llevan a la ciudad, la cuestión es cuál de ellos tiene bandidos emboscados - Su voz era severa pero a la vez amable, salvaje como un lobo pero acogedora como un ángel. El hombre armado dio un respingo al oírla, transmitía fuerza y dejaba ver una abrumadora confianza en sí mismo, el desconocido había hablado a unos metros delante de él pero parecía que el bosque hablara con su voz. Sin detenerse, el desconocido siguió su camino dirigiéndose al sendero de montaña sin vacilar.
- Esta bien Robert, tomaremos el sendero de la montaña si tanto insiste -



El escolta de la joven, el mismo hombre del bosque que había desenvainado su espada ante aquel desconocido, contemplaba ahora increíble escena enmarcada por la nieve y el viento, la sangre y las rocas. El desconocido, blandiendo su gran espada con una sola mano danzaba ferozmente con el viento mientras su filo masacraba a los bandidos de la montaña, despreciando su propia seguridad y arrojando su gran espada como un halito de muerte y redención. Hacía tiempo que la tela que cubría su cara había caído victima del filo de un bandido, liberando su largo cabello del color de la nieve fundida y el brillo de la plata, mostrando a un apuesto joven de feroces rasgos y ojos igualmente salvajes y plateados. La joven no podía apartar los ojos de la salvaje danza que apenas tocaba el suelo con las mejillas sonrosadas por el frio y la admiración. Ajeno a esto su escolta contemplaba igualmente absorto el espectáculo comprendiendo al fin el comportamiento del joven en el bosque. Un escalofrió lo recorrió al comprender que incluso desarmado seguía sin ser una amenaza para el.
- ¿ Cómo puedes seguir siendo humano? - Murmuro para sus adentros.
- No soy "humano", soy Azrael, nada más que eso.-
Paso por su lado mientras envainaba su espada y volvió al camino, en su mano portaba el collar de uno de los bandidos.
- ¿ Qué es exactamente Azrael? -
- De momento creo que nada más que un asesino -
Una sonrisa triste asomo a su rostro mientras les dejaba a su espalda y empezaba el descenso hacia la ciudad.



Años habían pasado para Azrael, actualmente se encontraba sentado sobre una colina con los ojos cerrados y con su largo cabello al viento. Repentinamente una oleada de flechas de energía azul se precipito hacia él y aun sin incorporarse, desclavo la gran espada que se levantaba a su lado con una sola mano para luego cubrirse con ella. Las flechas repiquetearon contra la hoja cada vez con mayor intensidad, el metal crujía y Azrael se lanzo hacia delante y ejecuto una voltereta con fluidez para escapar de la lluvia de flechas. Apoyo una mano contra el suelo y hubo unos minúsculos destellos bajo ella antes de salir impulsado hacia arriba, una vez en el aire giro sobre sí mismo y cayo contra el suelo golpeando con la espada. El suelo se agrieto y se alzaron espinas de roca del hacia su atacante. Sin pérdida de tiempo avanzo a gran velocidad dejando pequeños destellos bajo sus pies y cubriéndose de las flechas con las rocas siguiendo la veloz trayectoria del arquero. Finalmente lo acorralo y le apunto con la espada, preparado para dar un golpe fatal, antes de que la risa de ambos estallara.
- Has mejorado desde la última vez - Comento el arquero dejando que su arco se desvaneciera.
- He tenido que hacerlo -
- ¿Cuantos han sido esta vez? -
-Demasiados, como siempre-
- El rey está intentando ampliar la protección Quincy a esta zona también pero aun no somos suficientes Azrael. -
- Lo sé Jonah, nunca sois suficientes - Envaino la espada y se alejo hacia la ciudad.



Azrael se interno en el paso de montaña con expresión sombría, los hollows habían tomado esa zona, pero sin ese acceso el comercio en la ciudad moriría y con él la ciudad entera. Normalmente dejaría un asunto de esa envergadura a Johan pero esta vez no había podido contactar a tiempo con él. Desenvaino la espada y avanzo tan rápido como era capaz en busca de signos de hollows a su alrededor, no debía estar allí cuando anocheciera si no había limpiado el lugar. Se detuvo, observado por decenas de ojos sedientos de almas, delante de una cueva de la que sintió emanar un gran poder, se puso en guardia y segundos después empezó la lucha, el claro se cubrió de una maraña de hollows mientras un par de ojos tranquilos observaban al joven luchar por su vida. Finalmente el movimiento en el claro ceso y su espada rompió la cúpula de cadáveres hollow que empezaban lentamente a desaparecer. Al ver a Azrael surgir trabajosamente de entre los restos de los hollows el desconocido sonrió y se dispuso a internarse aun mas en la gruta.
- Detente, ¿ quién o que eres? -
- Yo soy... puedes llamarme Inferno, ....... Dante Inferno y si alguien tiene derecho a matarme eres tú. - Siguió caminando hacia la oscura profundidad de la gruta.
- No te muevas, Dante Inferno, Rey de Hueco Mundo, tu vida acaba hoy. -
- Para creer ser capaz de matarme no parece que escuches muy bien, Quincy. -
Dante se dio la vuelta y su boca exhalo un rayo negro de energía espiritual hacia el peñasco donde se encontraba Jonah. El peñasco voló por los aires y Jonah cayó al suelo, se reincorporo rápidamente apuntando a Dante con su arco.
- Sera mejor que detengas al arquerito hijo, o si no os merendare a los dos. -
- Si, está bien, espera.... ¿que acabas de decir?-
- Lo que has oído, y ahora iros, aun no es el momento de mi muerte, aun no ha llegado ella... - Ignorándolos se interno en la oscuridad dejándolos bajo la luna que empezaba ya a salir.



- No puede ser cierto, ¿Barragán en el Mundo Humano? Esto es lo peor que podría suceder, una guerra de tronos en el mundo humano y nosotros en medio -
- Y tu padre está reuniendo tropas en el norte, pretenda protegernos o no una guerra de hollows aquí se llevaría por delante a toda la alianza Quincy. ¡Maldición! no tenemos efectivos ni para detener a Barragán y su ejército y encima tenemos al Dragón a la espalda. ¿Alguna noticia de los shinigamis? -
Azrael permanecía apoyado contra la pared de la sala del consejo, los quincys se habían movilizado hacia la ciudad al llegar las noticias de una gran incursión hollow. Ahora todos ellos caían en el pánico, Azrael no pudo menos de sonreír, por una vez, el miedo lo tenían ellos. Las puertas se abrieron con las últimas palabras y una mujer irrumpió en la sala.
- Los shinigamis no se involucraran, pero los vizard si lo haremos, lucharemos con vosotros contra Barragán y yo personalmente me ocupare del Dragón. Sus tropas son menos, pero más poderosos que los de Barragan, hay varios arrancares de su lado y, precisamente por eso, es menos probable que ataque a los civiles, si conseguimos detener al Dragón y a las tropas de Barragan el impacto será mucho menor. -
Se fue sin esperar la menor respuesta, como si lo que pudiera hablarse a partir de ese momento no tuviera relevancia alguna. La audiencia, conmocionada por sus palabras, se alzo con gritos de protesta.
- ¿Acaso pretende dejar morir a cuantos humanos no puedan huir? Todo esto es una locura -
- Yo iré - Azrael sonrió y se dispuso a seguir a la vizard. - Yo los retendré -
- ¿Y cómo piensas hacerlo exactamente? -
- Ya se me ocurrirá algo - Sus ojos acerados no transmitían absolutamente pero portaba una traviesa sonrisa en los labios.
- No vayas Azrael, es una misión suicida - Jonah lo detuvo tomándolo de un brazo.
- Bueno, todos los héroes mueren tarde o temprano. Además, ¿ quién mejor que yo para este tipo de misión? Estoy solo, no soy nadie, no significo nada ¿acaso alguien llorara mi muerte? Solo quiero, por una vez, poder hacer algo que signifique algo para alguien mas -



- Así que has venido al fin, Sayako. Imagino que llevas mucho tiempo esperando esto, pero lamentablemente tendrás que esperar un poco más, el no tardara. -
- ¿Quien es él? bueno, da igual ¿realmente crees que te voy a hacer caso? El tiempo en que podía ser engañada por ti paso hace mucho. -
-Parece que tu percepción del reiatsu a decaído mucho, o tal vez es que no deseas percibirlo, da lo mismo. Al fin y al cabo ya esta aquí, el único que me matara. -
Un destello y una sombra veloz confirmaron sus palabras antes incluso de que detuviera con su espada la de Azrael. El suelo bajo sus pies se agrieto al recibir la embestida y aun se agrieto mas al rechazar la hoja para comenzar un veloz intercambio de golpes a gran velocidad.
- ¿Es eso una espada nueva? no recuerdo habértela visto antes. -
- Así es, esta es la espada que llevo forjando desde que aprendí a trabajar el metal, es la espada que forjado durante todo este tiempo con mi sangre y mi poder. Alégrate, pues esta hoja es solo para ti, será tu corazón el que corone mi obra, padre. -
La mujer se tambaleo y se agarro a la piedra con unas manos que habían perdido de repente todo su calor. Su cara había perdido el calor y sus ojos trataban desesperantemente de distinguir al joven que luchaba con el Dragón, envuelto en las chispas que producían las espadas al encontrarse.
- Supongo que deberíamos estar orgullosos, ¿no es así Sayako? Al fin y al cabo nuestro hijo no solo se ha abierto un hueco en este mundo, sino que viene directo a enfrentarme con una fuerza y una determinación admirables. -
- Te equivocas, vosotros podréis ser mis padres, pero no tenéis derecho a sentiros orgullosos, el único padre que he tenido fue un pobre herrero, que saco del metal a martillazos la comida con la que nos mantuvo hasta su muerte. Vosotros tan solo tenéis derecho a mirar y lamentaros. -
Azrael rechazo a su padre empujando con el hombro y lanzo un mandoble descendente hacia su cabeza, este lo esquivo y retrocedió mientras exclamaba.
- Destruye, Ragnarok. -
Inmediatamente los alrededores empezaron a temblar mientras un reiatsu negro lo envolvía dándole una apariencia similar a la de un gigantesco dragón de color índigo oscuro. El reiatsu se concentro de vuelta en la hoja de su espada en forma de un halo negro que lo destruía todo a su alrededor. Azrael sin inmutarse llevo la mano a la hoja de su espada mientras un halo de un blanco purísimo lo envolvía.
- Vamos allá, Aurora. -
Según paso la mano por s espada esta empezó a iluminarse y unas cintas blancas y doradas, lo envolvieron quedando sueltas por la espada. Las cintas parecian emitir partículas espirituales, y su atuendo parecía conformado por un soplo de brisa.
- Es hora de acabar esto -



Azrael contemplaba la ingente masa de hollows desde la parte superior de uno de los acantilados, su espada se hallaba clavada en la nuca del cadáver del Dragón, ya transformado completamente yaciente en medio del paso como una barrera que se desvanecía lentamente. Sayako se encontraba unos pasos por detrás de él en un silencio que duraba ya varios minutos pero en ese momento, sus pasos sobre la roca se dirigieron hacia él.
- ¿Aun piensas enfrentarlos tu solo? ¿Estarás bien? -
- Hazme un favor, no te preocupes por mi ahora que ya estoy muerto - La sangre manaba lentamente de una herida en el abdomen cuyos bordes se destruían lenta y constantemente víctimas de un negro reiatsu apenas contenido por un muro de llamas blancas. - Los detendré aquí, tanto tiempo como pueda. Tu asegúrate de que el otro ejercito no sale de esta con vida. -
Bajo de un salto del acantilado y cogiendo su espada se lanzo al centro del ejercito. El blanco reiatsu lo envolvió y las tiras formaron una liviana armadura, a su espalda un ala de plumas doradas brotaba del omoplato derecho mientras que una ala parecida a la de un murciélago pero solo con los huesos brotaba del izquierdo. A su alrededor, varias espadas flotaban siguiendo su estela y tras el horizonte se ponía el sol.



Azrael se dejo caer completamente rodeado de hollows, muchos de ellos mantenían sus dientes clavados en el. Su cuerpo no le respondía, su herida ya parecía el mordisco desgarrado de una bestia de gran tamaño y su espada hacía rato que se había quebrado. Bajo el una colina se alzaba a la entrada del paso, formada por los incontables cadáveres de los hollows que aun no se habían desvanecido. Lagrimas de impotencia brillaban en sus ojos que miraban sin ver el amanecer de un nuevo día, sentía como su alma, que empezaba a abandonar su cuerpo por las múltiples heridas era consumida por los cientos de hollows que habían sucumbido a la locura y a sus instintos. Los sobrevivientes habían empezado a devorarse a sí mismos y entre ellos y Azrael sentía su alma muy pesada, incapaz de abandonar la escena antes de ser consumida. La desesperación se mezclo con la resignación y lentamente llevo su mano a lo que creía que era su pecho, sorprendido y a la vez indiferente palpo una fría cadena tras la que sintió una ira y desesperación infinitas. Pero también fuerza.
- Aun no, hijos de puta. -
Con un grito de rabia se arranco la cadena y mientras su mente era devorada alzo la cabeza y clavo los dientes en el cuello de su enemigo más cercano. Sus brazos ya no existían sino como sangrientos muñones pero no le importo, continuo luchando aun que solo fuera con su boca hasta que los enemigos cubrieron su cuerpo al atacarle.
En el paso tras de ellos se escuchaban pasos apresurados, era el sonido que anunciaba el alba de un nuevo día.

Historia Hollow
Spoiler:
El grupo de quincys y vizards se acerco corriendo al desfiladero, los arcos azules y las espadas proyectaban sinuosas y siniestras sombras sobre las rocas y los restos de los hollows. Sobrecogidos, contemplaban el escenario de la solitaria batalla que había decidido la suerte del reino. Seguros de que venían a acabar el trabajo a pesar de sus heridas y la fatiga tras la gran batalla, un humor tétrico perfilaba sus rasgos. Un sobrenatural silencio los acosaba, avanzaban desesperanzados, deseosos de acabar cuanto antes. De pronto, como si se rasgara un velo, el sonido volvió, los rugidos y el ruido de un combate los sacudieron según llegaban al final del paso. Dos de entre ellos se precipitaron corriendo hacia allí, el resto los siguió un momento después. Entre el grupo se alzaron susurros de duda, sorpresa y asombro, ¿ quién o quienes estaban luchando?¿ sería una revuelta entre los hollows? Los pocos que sabían algo acerca del guerrero solitario, aquellos que lo habían conocido, callaron, con un funesto presagio en el alma que les pesaba como una losa de piedra. Al poco tiempo llegaron, y se quedaron petrificados, ante ellos se abría una pequeña llanura que un día antes había cobijado un gran ejercito de hollows, ahora aparecía solitaria, con las huellas de una lucha imposible en ella. Tan solo una pequeña colina de hollows ante ellos demostraba la existencia de un ejército que había amenazado su propia existencia. Sin propósito alguno, sin una mente que los dirigiera, los hollows habían sucumbido a su instinto y se devoraban entre ellos. Mientras miraban, un rugido de ira surgió del interior de aquella masa que se consumía a sí misma, un destello rojo se dejo atisbar desde su interior y un rayo del mismo color atravesó la pared viviente. La parte superior se abombo hacia fuera, hinchándose antes de ser perforada por un par de alas de hueso al ser desplegadas. Los hollows que lo rodeaban empezaron a desvanecerse para dejar ver lo que parecía un dragón de hueso pequeño, el cual rugió una vez más antes de levantar el vuelo hacia una pequeña garganta que empezaba a cerrarse en el cielo.

- ¿Me contaras como era? ¿me dirás como vivió sus días mi hijo, el primero de los suyos? - Sayako permaneció serena forzando a sus ojos a seguir el vuelo del dragón por el cielo, unas lagrimas aparecían en sus ojos mientras hablaba con la voz quebrada.

- Por supuesto, aunque no hay mucho que pueda decir, vivió sus días al igual que sus batallas, solo e intentando salvar a todos cuantos necesitaban su ayuda. - Jonah hablo con amargura y tristeza al escuchar a Sayako, a su espalda, incluso sin conocer al solitario guerrero que había librado su ultima batalla en ese mismo lugar, el ejercito entero lloraba en silencio.



- Debería devorarte, das más problemas de los que resuelves -

- Pero no lo harás, necesitas al hijo del dragón, me necesitas si quieres que se te unan aquellos que siguen leales al recuerdo del dragón. -

- La verdad, no te entiendo Draggnard. Me ayudas a controlar a los adjuchas y todo el bosque aun cuando ya todos sabían que eras tú el que tenía más poder en este lugar, dejas que te use como estandarte bajo el que reunir a las tropas del dragón pero no quieres liderarlas, ni aceptas el estar bajo mi mando. Haces lo que quieres, devoras a quien te da la gana, pero jamás sales de hueco mundo ¿ qué quieres exactamente? - Era sin duda una escena insólita, bajo la penumbra del Bosque de los Menos dos temibles se encontraban frente a frente, un gigante de cuatro caras y seis brazos y un dragón con una máscara de hueso y cuatro alas, completamente blanco.

- No quiero nada, no necesito nada, tan solo devoro, ¿acaso no esa la razón de nuestro nombre, la razón de nuestra existencia? - El dragón hablo con una voz grave y profunda, aunque al mismo tiempo rasposa. - Estamos vacios, huecos, somos demonios, y nuestro hogar es el infierno. ¿ Por qué iba a pretender otra cosa? -
- Eres un adjucha condenadamente raro Draggnard, en fin, mientras esta alianza dure no hay problema. -

- Si, aunque ya te lo dije, en cuanto salgamos de aquí se acabo, yo me voy por mi cuenta. No quiero tener nada que ver con Barragan, si me encuentro con el uno de los dos moriría y es demasiado pronto como para que sea él. - El dragón blanco de cuatro alas se dio la vuelta y empezó a alejarse. - Soy el hijo del dragón, no el dragón. -



El dragón que surcaba el cielo de hueco mundo con sus cuatro alas estaba recubierto por escamas de un blanco inmaculado que reflejaban la tenue luz de la luna. Bajo el desierto bullía en la guerra de tronos a la que permanecía ajeno, ¿para qué molestarse por la guerra entre los hollows del suelo cuando el cielo entero le pertenecía? Todos los hollows capaces de volar habían reconocido su superioridad y en cuanto al resto, sus intrusiones en el cielo de vez en cuando, sosteniéndose gracias a las partículas espirituales, no tenían nada que hacer frente a su velocidad y capacidad de maniobra en el aire. Era el rey absoluto del cielo de hueco mundo, y estaba contento siendo solo eso, no mandaba sobre nadie, ni nadie esperaba nada de él. Por eso cuando vio como un Vasto Lorde le hacia una seña desde el suelo, reclamando su presencia se enfureció. Se precipito envuelto en llamas hacia el suelo y aterrizo cerca del hollow creando un gran cráter y levantando una nube de polvo a su alrededor, cuando esta se disipo ya no era un dragón sino que había recuperado su apariencia humana, su rostros estaba oculto por una máscara en forma de cabeza de dragón que se prolongaba como un casco y finalmente tenía unas prolongaciones hacia la espalda y en el cuello. El cabello salía de la parte de atrás del casco y caía en una cascada plateada sobre la espalda, de la que brotaban dos alas escamadas.

- ¿Que quieres? Creía que ya había dejado claro que la alianza se acabo. ¿Acaso he de devorarte para que lo entiendas? -

- Devórame - El hollow se acerco, tenia también aspecto humano, pero tenía seis brazos en vez de dos.

- Vaya, esto sí que es inesperado, ¿ cómo es que te me ofreces así de repente? -

- La revolución ha acabado, todos los que siguen luchando ahí fuera, dando sus vidas, lo están haciendo por nada. Barragan ha ganado, su habilidad es demasiado poderosa para nosotros. -

- Eso lo entiendo, pero ¿por qué quieres que te devore?-

- Aunque lo odies, aunque lo rechaces, eres el legitimo señor de este mundo, eres el único hijo del Rey original, el dragón, Satán, Lucifer, Asmodeo, Baal, muchos fueron sus nombres a lo largo del tiempo, pero es él, y no otro el señor ancestral de este mundo. Más fuerte que ningún otro, más antiguo de lo que se recuerda, ese era el dragón, los reyes de Hueco Mundo se arrodillaran ante su recuerdo. Tu serás el rey, quizá no ahora, ni dentro de mil años, pero lo serás, y si he de morir prefiero alimentar el nacimiento del verdadero rey. - Mostro una de sus manos, consumida por el envejecimiento acelerado, mostrando sus huesos al igual que empezaban a aparecer en su pecho. Azrael no respondió pero de su mano surgió una espada con la que lo decapito antes de empezar a devorarlo.

- ¿Quien te crees que eres? Imponiendo tan pesadas cadenas así por que se te antoja.... Solo te puedo prometer que sobreviviré -



Azrael caminaba por las montañas, o más bien se podía decir que trepaba por las montañas, desechando el usar sus alas se encontraba moviéndose por las abruptas y desconocidas montañas de hueco mundo como si de un lobo se tratase. Unas explosiones bajo el le llamaron la atención, una joven arrancar se enfrentaba a un grupo de Vasto Lorde de nivel medio. Pese a su poder, la joven estaba a punto de perder. Azrael se dejo caer y desplego las alas para atravesar el desfiladero a gran velocidad planeando. Aun con las alas desplegadas poso los pies sobre una roca y dio un par de pasos saltando de una roca a otra antes de abalanzarse sobre la chica. Formo una garra con la mano y decapito a uno de los Vasto Lorde con ella mientas lanzaba sus cuatro alas hacia delante y atravesaba a otros dos clavándolos en la pared rocosa. Paro con su espalda el cero del último y se dio la vuelta ferozmente, decapitándolo con una de sus alas, jadeo furioso y respiro profundamente. Sacudió las alas para quitarles la sangre y se volvió ya calmado.

- ¿ Cómo te llamas? - Le pregunto amablemente a la arrancar, aun no sabía por qué la había salvado, pero tampoco quería preguntárselo, admitir que aun existía ese instinto de proteger a los demás significaría admitir que aun siendo un demonio seguía siendo el mismo. ¿Significaba aquello que en el fondo siempre había sido un demonio? Posiblemente. Era irónico, un demonio queriendo ser un héroe. Borro esos pensamientos envenenados de su cabeza, si seguía siendo el mismo daba igual lo que fuera, era así y no merecía la pena lamentarse por ello. La respuesta de la arrancar fue inaudible, estaba aterrorizada.

- Yo me llamo Azrael, mejor nos vamos de aquí ¿ no crees? -


Habían pasado muchos siglos desde la revuelta de los adjucha y Vasto Lorde, para Azrael, el tiempo comenzaba a pesar. Había salvado a muchos arrancar, y ayudado a tantos otros, los dejaba acompañarle con una única condición, no devorar a humanos. Por alguna razón las mujeres aceptaban mejor que los hombres, los cuales eran muy problemáticos y acababan abandonando el grupo. Actualmente solo dos arrancares hombre lo acompañaban junto con seis arrancares femeninos, sin embargo esta vez debía partir solo. Tras dejarlos acantonados en una cueva de las montañas partió en busca de los shinigamis que daban batidas por Hueco Mundo. No tardaría en encontrarlos, el cielo era su reino y volar su privilegio. La traería de vuelta de la Sociedad de Almas, aun si el mismo Dios intentaba evitarlo.


Tres siglos después se encontraba aun en aquella sala de experimentación, totalmente ciego a pesar de que podía haber regenerado sus ojos. Los shinigamis habían estado experimentando con él, y el había cooperado mientras buscaba a aquella arrancar y fingía que no podía escaparse ni resistirse. Cuando finalmente la encontró los shinigamis le estaban diseccionando, examinando sus vísceras mientras aun estaba vivo y aun así una sonrisa acudió a su rostro al reconocer su reiatsu. Asombrados, los shinigamis contemplaron como se regeneraba y liberaba el reiatsu que había escondido hasta entonces, los shinigamis quedaron paralizados, aplastados por su reiatsu mientras él se levantaba ajeno a las sujeciones como si se acabara de despertar.

- Es hora de salir de aquí - Azrael desplego sus alas, rompiendo las cadenas que las sujetaban y avanzo en busca de la arrancar.

- Yo creo que no - Un shinigami apareció por la puerta de las instalaciones, su reiatsu era bastante elevado así que supuso que sería un capitán. - No tengo ni idea de por qué has ocultado tu poder todo este tiempo, pero eres sin duda un gran material de experimentación. -

Sin dignarse a contestar, Azrael alzo la mano apuntándole sin vacilación alguna a pesar de su ceguera. Una esfera de reiatsu rojizo se formo velozmente en su mano, la energía en su interior giraba a gran velocidad y se comprimía sobre sí misma.

- Un cero, venga, en serio, ¿eso es todo? Un cero no podrá ni tocar a un capitán de mi nivel - El cero salió disparado hacia su objetivo, el cual lo esquivo con shumpo y volvió a aparecer unos metros más cerca. Sin sorprenderse, Azrael sonrió y lo ignoro mientras liberaba a la arrancar que había ido a buscar, a la espalda del arrogante shinigami el cero volvía a tomar forma esférica y a precipitarse sobre su objetivo. Esta vez el shinigami no pudo huir, el cero detono en una horrísona explosión que inundo el lugar de llamas y humo. El techo se desplomo sobre ellos y Azrael se lanzo usando el sonido a través de la abertura. Su pesquisa, que ya era sorprendente en hueco mundo, se había agudizado hasta el extremo durante los siglos que había permanecido en aquella sala, postrado y ciego. Ahora permanecía activa permanentemente y formaba poco menos que una gigantesca esfera a su alrededor, permitiéndole conocer hasta el mas mínimo detalle del reiatsu que se encontraba en su interior. Esto lo dotaba de una especie de radar espiritual que le proporcionaba una esplendida información de su entorno, llegando casi a suplir la carencia de visión. Y ahora este nuevo sentido no dejaba de alertarle, varios reiatsus de nivel capitán se acercaban a gran velocidad, no les quedaba tiempo. Azrael elevo su reiatsu al máximo, y lo canalizo tratando de concentrarlo lo más posible para ganar velocidad, la energía que emanaba no tardo en levantar fuertes corrientes de aire a su alrededor mientras usaba sus alas y su sonido conjuntamente tratando de ganar el tiempo necesario como para crear una garganta que pudieran atravesar sin que los capitanes lo siguieran. A su alrededor, la tormenta cubría sus pasos.



En algún remoto lugar de la sociedad de almas rodeado de montañas cayo Azrael del cielo. Agotado, cubierto de múltiples heridas que ya no era capaz de regenerar y expulsado del cielo por sus perseguidores Azrael impacto contra el suelo. La garganta se encontraba allí, en el cielo, apenas si había conseguido crearla antes de que lo alcanzaran finalmente, se encontraba allí, tan cerca que parecía poder tocarla con los dedos, pero se encontraba demasiado lejos. Los capitanes se acercaban a ella, rodeándola y dispuestos a sellarla. Lleno de una fría rabia y desesperación, Azrael se puso a duras de pie y se llevo las manos al rostro. Clavo sus fuertes dedos a través de la dura mascara que cubría su rostro y concentro las pocas fuerzas que le quedaban, quebrándola trozo a trozo mientras su pecho profería el más ferviente y desesperado alarido, la manifestación de su impotencia y frustración, acumuladas durante tanto tiempo. Arranco se la máscara con un último esfuerzo y rugió una vez más, mientras su reiatsu se disparaba durante un segundo y a su alrededor, la tierra se quebraba, temblando. Innumerables espadas de piedra surgieron del suelo en ese lugar y unas gigantescas puertas de piedra se alzaron a su espalda. Con todo su nuevo poder reunido se lanzo de nuevo al cielo, ayudándose de unas alas que empezaban a desprenderse, así como su máscara. Los capitanes no tardaron en reaccionar al verle lanzarse como una flecha hacia la garganta y, alarmados por el espectáculo que acababan de presenciar, levantaron tantas barreras como pudieron alrededor de la garganta. Fue en vano. Desesperado como estaba, Azrael saco fuerzas de donde no parecían quedar y adelanto la mano hacia la barrera. Los recuerdos de su vida humana se sucedían a gran velocidad, no podía caer, no aquí. De su mano el filo de una espada azulada y de aspecto etéreo e inestable. Y sobrevino el choque, la barrera tembló al recibir el impacto y el punto en el que se juntaban la barrera y la espada se agrieto, pero no cedió. "Mas, mas... el poder para destruir todos los obstáculos" Las imágenes del dragón pasaron por su mente, la espada negra, que lo había matado, apareció ante sus ojos ahora velados por la oscuridad. El filo que surgía de su mano se oscureció y cambio totalmente, la barrera empezó a desintegrase bajo su contacto mientras el brazo de Azrael empezaba a fusionarse con el filo.

- Ragnarok - Susurro en reconocimiento de la espada que había segado su vida. La barrera se desmorono mientras Azrael la atravesaba y entraba por la garganta a toda velocidad, volvían a Hueco Mundo.

Azrael caminaba apoyado en la arrancar que había rescatado, juntos recorrían el desierto en busca de un lugar donde guarecerse. Habían pasado varios días, pero Azrael aun no se había recuperado de su brusco y arriesgado uso de su poder durante la arrancarizacion, al contrario, el reiatsu parecía escapársele cada vez en mayor cantidad. Finalmente llegaron a las ruinas de hueco Mundo, ruinas que Azrael había visto ser algo más. En ellas Azrael se despidió de la arrancar y se tendió en una cripta oculta a los ojos de los que no supieran que existía. Allí su poder se alzo y lo rodeo, encerrándolo en un ataúd de piedra cubierto de espadas y bellamente decorado con símbolos de feroces dragones, tras el sepulcro se alzaron las extrañas puertas que habían aparecido en la sociedad de almas, silenciosos guardianes de su sueño. En un profundo sueño permaneció durante mil años, nadie se atrevió a especular que pasaría por su mente en esos mil años, pero nada de lo que pudieran imaginar se acercaría a lo que en realidad sucedió, condenado a luchar sin cesar, contra todos aquellos que su espada habían cruzado con él, durante mil años y mil años más, pues el tiempo transcurría de forma diferente en el interior del sepulcro. Si una sola herida mortal hubiera hollado su cuerpo en tan terrible combate, ciertamente jamás habría despertado, pocos son los que saben esto y ni siquiera ellos llegan a imaginar el sufrimiento que tuvo que soportar. Con el paso del tiempo, las ruinas se convirtieron en el campamento de la autodenominada Guardia del Dragón, conformada por todos aquellos hollows que Azrael protegió en su día, dispuestos a entregar sus vidas por proteger el sueño de quien consideraban su señor.


- En nombre de la reina de Hueco Mundo, apartaos si no queréis morir -

- En nombre del dragón, ¿que os trae a las ruinas? - Un grupo de arrancar se aproximo a las ruinas antes de que otro le saliera al paso obligándolos a detenerse.

- Venimos en busca del Dragón, la reina lo llama a Las Noches -

- Me temo que eso no es posible, el Dragón no obedece las ordenes de nadie, y no se encuentra en condiciones de trasladarse -

- Entonces nos lo llevaremos a la fuerza o, en última instancia, lo mataremos. -

- Intentadlo si podéis -

Otra vez la guerra acoso las ruinas, inundando la región con sus llamas, esta vez la insistencia de la reina provoco que esta durara varios años, hasta que, impresionada por la resistencia de la Guardia del dragón, se acerco en persona, dispuesta a hacer desaparecer toda la zona si era necesario. Pero, antes de que se involucrara en la lucha, un reiatsu abrumador surgió de la nada, un reiatsu ante el que incluso ella se sintió intimidada por un segundo debido a su súbita y explosiva aparición. Los hollows que defendían el lugar sonrieron y gritaron de alegría, su señor tanto tiempo en letargo por fin había despertado. Pero ese reiatsu desapareció, o más bien, se transformo casi al instante, menguando en gran medida. Una pequeña nube se levanto de la zona donde se encontraba oculto el sepulcro y repentinamente apareció un joven arrancar encaramado a una columna desde la que lo observaba todo. A su espalda, una enorme zanpakuto de dos manos proyectaba unas siniestras sombras sobre su vestimenta.

- Habéis venido en busca del viejo. Dejadme mostraros un atisbo del infierno que buscáis -
El joven desapareció de la vista y uno a uno, acabo con todos los arrancares de bajo rango en rápida sucesión, sin darles tiempo de defenderse. Los que aun no habían caído quedaban paralizados e indefensos ante la prodigiosa fuerza física del joven, el cual blandía con facilidad la enorme zanpakuto con una sola mano y atravesaba el hierro de sus oponentes con su otra mano desnuda. Su cero brillo en varios lugares, destruyendo a sus oponentes a corta distancia. Tras eso se lanzo contra la reina dando volteretas sobre sí mismo en el aire y asestando un gran golpe descendente a dos manos que fue detenido por sus dos fracciones cruzando sus espadas. Contraatacaron casi de inmediato pero el apoyo sus pies en sus espadas y salto hacia atrás para aterrizar a una cierta distancia. Ambos se abalanzaron sobre él pero el detuvo sus espadas poniendo la zanpakuto a su espalda usando el canto como un escudo. Antes de que volvieran a atacar clavo sus ojos plateados y salvajes en los de la reina y la hablo sosteniéndole la mirada.

- Tu le has despertado antes de tiempo, el viejo me ha dado un mensaje para ti. Privado. Es decir, solo nosotros dos. - Miro intencionalmente a los arrancar que le amenazaban. La reina asintió y se alejo, el joven arrancar se alejo con ella también. Mientras las sombras los engullían a los dos, a la espalda del joven hubo un leve centelleo plateado.



Azrael hablo con la reina, su aspecto era el de siempre, pero sus ojos parecían cansados, como si hubiera visto demasiadas cosas durante demasiado tiempo.

- ¿Me preguntas que quiero? ¿A cambio de qué?¿de que no me interponga? ¿ o de que te ayude? - Azrael sonrió suavemente y sacudió la cabeza, su cabello se movía como si fuese agua y sus ojos eran amables. - Yo no quiero nada, yo no soy mi padre, no ambiciono un trono de sangre. Si he de ser rey, este no es el momento de que lo sea. Pero no te serviré, no seré un perro faldero, te ayudare, si eso es lo que deseas, pero no me quitaras mi libertad. Tan solo te pido una cosa, protege al muchacho, el es yo, un yo que no ha visto la desesperación, protege al muchacho y no les hagas nada a los que me siguen, haz eso y te ayudare, protégelos y te ayudaremos. -

- Dices que no quieres nada, pero pides mucho -

- Cierto, la pregunta es ¿ me estimas lo suficiente como para que valga el sacrificio? - Azrael se alejo, de vuelta a las ruinas.

- Por cierto, ¿ cómo he de llamar al chico ? -

- Llámale Tatsuo -


A su alrededor, el estadio rugía, de entre la nube polvo que cubría la arena solo se atisbaba su sombra. Sus alas despejaban el escenario poco a poco y su cola fustigaba el suelo con impaciencia, de sus manos y de su boca salían pequeñas llamas idénticas a las que incendiaban los cuerpos que yacían en el suelo. Un suave gruñido surgía en su garganta, muy distinto al rugido que había proferido segundos antes, impaciente por acabar, elevo su reiatsu y dejo que las corrientes de aire que provocaba terminaran de dispersar la nube de polvo.

-El campeón indiscutible es..... ¡Tatsuo Draggnard! -
La multitud de hollows enardecida por la sangre derramada coreaba su nombre, era fuerte, había aplastado a sus enemigos, había vencido. Pletórico, volvió su mirada a la Reina, tal como había sido acordado, a partir de ahora la serviría, había demostrado su fuerza y su valor por lo que su papel sería el de ocultarse en Las Noches como su fracción, hasta que el rey en su interior despertara completamente.
Una vez más, su pecho profirió un ardiente rugido que hizo vibrar el estadio.


Azrael irrumpió en la sala del trono, seguro de encontrar a Saeko allí, y así era, sentada en el trono, con una inescrutable y peligrosa sonrisa lo miraba entre divertida y sorprendida. Sin inmutarse, Azrael lanzo el cadáver del arrancar que llevaba a la espalda a los pies del trono.

- Me dijiste que cogiera un rango, ahí lo tienes - En el pecho del arrancar podía verse un número cero tatuado. Su cuerpo estaba cubierto de cortes y una herida limpia atravesaba lo que debería ser su corazón. Azrael se encogió de hombros y se dispuso a salir de la habitación.

- Eres peligroso, lo sabes ¿verdad? -

- Lo sé -

Salió de la sala mientras su largo cabello empezaba a desaparecer.

Otros:

Azrael:

- Es galante y, a veces, enamoradizo.
- Cuando se enfada da la impresión de que se pueda ver a un dragón de verdad tras él.
- Se siente cómodo transformado en dragón.
- Fue el primer fullbringer reconocido como tal y que consiguió desarrollar su poder.
- La espada a partir de la cual activaba el fullbring la forjo durante toda su vida manipulando las almas de los materiales con los que trabajaba, es una obra maestra y única cuyos pedazos se conservan entre los fullbring como reliquias.
- Lleva un tiempo buscando los restos de su espada.
- Los shinigamis le dejaron ciego, pero su pesquisa le permite luchar como si viera perfectamente.
- Podría regenerar sus ojos, pero le parece aburrido.
- Su poder es muy misterioso, incluso para él.
- Aun no ha abierto las Puertas del Valhala ya que desconoce que podría pasar si lo hace.
- Debido a abusar de su poder durante su arrancarizacion tuvo que dormir durante mucho tiempo con tal de poder recuperarse. Aun así, la intervención de la Reina provoco que interrumpiera su sueño para proteger a los suyos, esto causo que no terminara de recuperarse y apareciera otra personalidad de menor poder. De esta forma podría recuperarse mientras seguía interviniendo en los acontecimientos. La nueva personalidad, Tatsuo, está formada por su deseo inconsciente de haber disfrutado de una vida normal.
- Es elegante, y su técnica de combate es la más depurada de todo Hueco Mundo.
- De hecho, su puesto como espada 0 se debe más a su técnica que a su poder, ya que aun solo posee la mitad del que poseía antes de su largo sueño.
- Algunos le consideran como el siguiente rey de Hueco Mundo, pero él no tiene la menor intención de apoderarse del trono.
- Su madre lo busca para matarlo.
- Tiene un pequeño ejército de seguidores que se autodenominan La Guardia del Dragón. Actualmente se encuentran como mercenarios bajo las ordenes de la reina.

Tatsuo:

- Al contrario que Azrael, no posee recuerdos de su vida humana.
- Su primer recuerdo es del momento en que despertó en el sepulcro de piedra.
- Es un poco salvaje.
- Debido a la inestabilidad de poder que propicio su aparición, Tatsuo cae dormido frecuentemente, a veces durante semanas.
- Le encanta volar.
- Le encanta transformarse en dragón, sobre todo para dormir.
- Se suele referir a Azrael como "viejo".
- Le encanta el helado y el chocolate, solo que aun no lo sabe.
- Aunque no sabe por qué, jamás ha pensado en alimentarse de humanos.
- Aparte de ser la "fracción" de la reina mas "joven" (sin contar a Azrael) es también la mas débil (sin contar a Azrael).
- Su fuerza física es prodigiosa incluso entre los Espada.
- Es algo así como la mascota de Las Noches.


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Azrael Draggnard
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Re: Azrael, el hijo del Dragon.

Mensaje por Haku Yamiyoru el Miér Jun 12, 2013 4:18 am

Bueno, Yuuna me ha dicho que acepte la ficha por ella ya que su internet no va del todo bien.

Así que...

~Ficha Aceptada~

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