Black Sounds {Zero Kiryuu}

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Black Sounds {Zero Kiryuu}

Mensaje por Zero Kiryuu el Jue Mayo 02, 2013 8:52 am



El mundo no puede cambiar con solo palabras bonitas







Datos

Nombre: Zero Kiryuu
Edad: 17 aparentes y 793 reales
Rango: Primer Espada

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Físico
Joven portador de unos ojos puros cual piedra preciosa, adornando un rostro con perpetua expresión de templanza. Sus cabellos plateados caen como cascadas por su rostro, como otra característica más a destacar sobre el níveo tono de su piel. Desde la infancia a sido agraciado físicamente, posee un cuerpo delgado y agil cuya juventud ha sido congelada en el tiempo; su complexión física no decepciona pero tampoco va más allá de lo normal.
Rara vez dedica una sonrisa, pero cuando nace parece iluminar su rostro entero. El tono de su voz es frío, casi afilado, una voz cuya armonía raramente pasa desapercibida. Suele ir vestido con ropas multitud de tonos oscuros o blancos, las cuales lo convierte a los ojos de la gente en un personaje sumiso entre luz y sombras, destacando ambos polos de su naturaleza sin dar a entender cual es su verdadera.
Posee un agujero holow justamente en su pecho, y los apenas quedan algunos restos de su máscara sobre un lado de su cuello.

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Personalidad
Es un individuo único como tal, es lo que muchos psicólogos les gusta denominar como "prodigio entre los prodigios". Amante del hedonismo más puro de Epicuro aunque es un fiel seguidor de Mark Proeter y del Español denominado como "el guerrero de la discordia”, es un creador de su propia moralidad opinando que el ser humano no es un individuo que se deba establecer sino todo lo contrario debería ser un trotamundos y un buscador de la felicidad. Posee una memoria extraordinaria denominada "memoria eidética”, "memoria sensorial" o fotográfica que se deriva en todas las ramas de la inteligencia que posee el ser humano como individuo.

Es un fiel creyente de las matemáticas abandonando la creencia Pitagórica de un mundo ideal, opina que la psicología es un pequeño juego de niños que intenta identificar cual es el cerebro y por que funciona así...algo aparentemente impredecible ante las matemáticas reales y compuestas, por lo que carece de sentido para él como ciencia pura o de la salud. Posee una inteligencia mental superior a la media de genios según los estudios realizados sobre él.

Ahora pasemos a palabras mayores, es una persona creyente de sí mismo pero amigo de aquellos que creen en Dios (con la tenue esperanza de equivocarse respecto a su posición), posee como no dones deductivos, en realidad en eso se basa casi toda su inteligencia, su base es deductiva y es para casi lo único que vive...
Como ya se ha nombrado antes sutilmente, es un psicópata. Nunca siente pena por el dolor de el resto, no le importa en absoluto la linea que separa el bien del mal. Lo sigue todo según su conveniencia, y en vez de forzar al mundo lo utiliza para lograr su objetivo... guarda todo lo que sabe y piensa, es meticuloso frío y tiene un sentido del humor bastante macabro, a pesar de eso siente igual que el resto... solo que lo sabe ocultar bien.

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Hab. en general
A pesar de su corta edad ha demostrado ser un genio, mostrándolo con unas capacidades excelentes en el Zanjutsu y el Sonido. Es bueno y versátil haciendo uso de sus habilidades arrrancar, aunque no es muy dado a los combates cuerpo a cuerpo, motivo principal por el que su fuerza es similar a la de cualquier otro simple arrancar.



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Historia



Un pasado que esconder...




El olor putrefacto de una palabra surcó el aire, sintió como cada una de ellas en su tortura se hiciera cada vez más insoportable, poco a poco, segundo a segundo se iba grabando como fuego en una polvorienta y maltratada medalla al valor. Todo aquello incluido la verdad era peor que una muerte honorable.

La mirada ausente del joven vagó sin rumbo alrededor de aquel cubículo al que le habían destinado, una y otra vez repasó el diseño. Solo una fugaz mirada otorgaba una clara idea sobre el estado de aquel lugar, incapaz de denominarle habitación. El mal estado que destilaban las paredes, reflejaban cual cristal la violencia de la que habían sido partícipes y testigos, con rastros de sangre surcando los filamentos rocosos con un ardor de furia acompasados en el aire; desdeñoso una pequeña luz artificial servía como falso retrato de aquel sol tan añorado. Tan solo una cama adornaba el lúgubre destino de la habitación y como única “protección” contra tantos extraños que paseaban haciendo guardia frente a su prisión, barrotes rústicos agrietados de una segura proporción al número de prisioneros a los que habían encerrado en su interior.

Se mantuvo quieto acostado en la aquella cama que le servía como un salvoconducto hacia un lugar algo menos horrible, algo menos lúgubre. Apoyó su mano sin gracilidad alguna sobre el suelo, notando el escalofriante frío que lo trasmitía, lo que además de ser incómodo le recordaba de genial forma la humedad que se calaba y hacía doler sus huesos de manera furiosa. Sus ojos pasaron con aburrimiento el pasillo que tenía en frente suya, adornada con lamparillas de estilo clásico, muy baratas seguro, por supuesto nadie se gastaría ni una moneda aquí, y menos con ellos.

Pronto vinieron a recogerle, débil y desatendido no tuvo más remedio que ceder ante las intenciones de sus carceleros, el sonido metálico de un candado surcó y rellenó el silencio ilusorio creado con una clara intención de amargar sus pensamientos, removerle en una continua rutina casi infinita en la que de seguro moriría antes de lo que pensaba. Se apoyó temiendo caerse en los hombros de aquel infame joven que le había visto casi morir una y otra vez, viendo como se debilitaba y como un enemigo cercano, le había vomitado en la cara para hacerle despertar.

Tosió molesto, haciendo caso omiso al hedor del que ya formaba parte. Notó bajo sus pies el suelo irregular, tan similares a las paredes de aquella sala… si es que se le podía llamar así. Arrastró los pies, uno detrás de otro, con paso rezagado intentando amortiguar el caminar ávido del carcelero. Llegó a aquel lugar que recordaba y que atesoraba en el momento de su llegada, más cárceles, más barrotes… la misma roca desgastada y un silencio amortiguado que perforaba su mente era repetido en cada uno de esos pasillos que consiguió atisbar.

Los presos asomaron su rostro entre los barrotes con la tenue esperanza de que su fín se acercase, mas aquel no era su momento… aún así, nunca podría olvidar con detalle sus rostros, de ojos rasgados por la oscuridad, acostumbrados a no ver el sol, su talla esquelética se había convertido en un símbolo de lo que eran ahora. La esclavitud, el maltrato se podía definir con completa claridad en cada rostro, acompañados por un cuerpo que no hacía más que pedir a gritos que parase aquella locura; pero…la locura se había vuelto demasiado ambigua, nadie seguía la cordura a raja tabla, nadie… empezaba a tener dudas de mi propia cordura.

Ascendieron por unos escalones, alcanzando el fin de aquel lúgubre escenario para entrar a otro más agradable a la vista. Otro pasillo se extendió ante sus ojos, deslumbrándose con la luz presente. Una ventana adornaba aquel pasillo, única pero portadora de más luz de la que había visto en semanas. Haciendo esfuerzo, miró a través de ella, maravillándose ante aquella danza de colores que se extendía más allá de lo que era capaz de soportar. No distinguía ningún color, no distinguía figuras, que pena era eso. Fue solo entonces cuando me fijé en el propio cristal, reconociendo mis propias facciones en el. Mi pelo cubierto de suciedad y una eterna grasa caía como mechones por mi rostro, dando un aspecto negruzco antinatural al normal. Poseía unos pómulos desarrollados, decorando unos ojos color plateado inclinándose con muchísima sutileza al lila. Nadie se solía fijar nunca en este último detalle, solo aquellos que son lo suficientemente observadores o meramente inteligentes. A pesar de ello, al igual que al resto de cautivos, el maltrato, mi excesiva delgadez y la suciedad me dejaban irreconocible; no era más que otra víctima, dejé de ser yo y no fui más que otro esclavo.

Pero mirando más allá de lo concebible, esperó y aguantó el último segundo para distinguir algo más allá del pasillo, una vía de escape, una salida a su esclavitud; pero tan pronto como se imaginó escapando, le obligaron a doblar la esquina para continuar su desafortunado destino, marcado por los pasos de un más que apremiante escolta y guía. Se permitió el lujo de observar la estructura recargada del edificio en el que estaba, de aspecto simple y de colores suaves el interior se quedó allí grabado como un mensaje de tranquilidad. No reconocía el edificio y menos desde dentro.

Había multitud puertas de aspecto simple y madera clara, extendiéndose a sus lados. Una pequeña parte de su mente aún cuerda sintió extraña curiosidad por conocer que había más allá de ellas… pero llegaron al final de aquel pasillo alcanzando una puerta metálica. Con movimientos rudos accionaron un mecanismo de la puerta, no entendía la necesidad de su visita, no entendía por qué le habían llevado allí.

La puerta se abrió y un soplo de aire viciado atravesó el alma haciéndole retorcer de dolor, de agonía. Apestaba a muerte en su interior, y más aún se asustó cuando se encontró ante aquel escenario lúgubre. Observó la silla de hierro puro de aspecto desgastado mostrando una sala aún más tenebrosa, acabada por humedad. El dato más impresionante que resaltó a sus ojos fue una bandeja de plata, asustándole al ver lo que reposaba sobre ella; agujas, decenas de ellas y de distintos tamaños, y como broche final un maravilloso bisturí de plata empañado por el tizno rojo carmín característico de la sangre.
-Buenos días, siéntese por favor…-
Fueron las primeras palabras decentes pronunciadas en aquella desgraciada tarde de otoño.

- O -

Poco tiempo después apareció un nuevo arrancar en el Hueco Mundo; Zero Kiryuu. Su rápido desarrollo como holow apenas duró unos pocos años (décadas) antes de lograr deshacerse de la mascara en su totalidad y convertirse en un arrancar propiamente dicho. A diferencia de muchos, el proceso de Zero había sido inusualmente rápido, casi "innatural", si es que puede considerarse de alguna forma... lo cierto es que fue así. Existía cierta ayuda externa, completamente independiente al Hueco Mundo que había colaborado activamente en su desarrollo. Sin embargo, ni el propio Zero poseía unos datos fiables sobre ellos...

Perdido en el Hueco Mundo, Zero Kiryuu se desentendió de aquella "ayuda" y continuó su avance por sus propios medios. En comparación con sus antiguos avances, las señales de mejoría eran nulas... pero perseveró, a lo largo de los siglos continuó su mejoría... sin parar... sin mirar atrás. Al final terminó llegando a las Noches, logrando entrar entre los espadas como el quinto. Más sigloos pasaron mientras poco a poco, iba ascendiendo entre los suyos... No hace mucho tiempo alcanzó a convertirse en el primer espada, como sucesor de Hassuno Hana.

Sin embargo, los motivos de su verdadera presencia nunca se han dado por descubrir. Todo parece el trazo de un meticuloso plan ideado por él mismo años atrás... cuando aún era humano.




Habilidades



El poder de los reyes





Primera

Resurrección


Nombre de la Resurrección: Cadenas del Rey
Palabras de liberación de la Resurrección: Purifica
Resurrección:
Al activarse la resurrección, el brazo izquierdo de Zero es cubierto en su totalidad por una llama blanca de reiatsu, al igual que una pequeña llama en su ojo derecho de color similar. Los ropajes de Zero también manifiestan un leve cambio, pues sus bordes parecen arder y difuminarse además de ser balanceados por un viento inexistente. Su zampakutoh cambia radicalmente de forma, pues se convierte en una cadena de 2´5 metros de longitud, con anillas extremadamente afiladas para un uso bastante claro. Estas cadenas son incapaces de cortar a su dueño y pueden ser controladas mentalmente, convirtiéndola en un arma terrible para aquellos que sepan como utilizarla.

Zero adquiere la capacidad de controlar el calor que produce de cualquier medio o forma. Su uso más básico puede manifestarse como una simple Piroquinesis, sin embargo, sus poderes abarcan mucho más allá de un campo tan sencillo y otorga a sus llamas unas cualidades nunca antes vistas. Curiosamente, sus llamas no pueden ser apagadas por un reiatsu menos poderoso.

Técnicas:

  • Enlace de calor: Puede introducir parte de su calor en objetos y hacer que permanezca casi inalterable ese calor. El calor se encuentra directamente enlazado con Zero, lo que lleva a que entonces puede manipular el calor introducido para incrementarlo y utilizarlo, por ejemplo, para ataques (como bolas de fuego, explosiones, ect...), desde el mismo objeto aunque Zero no se encuentre ahí. Tanto su calor corporal como el fuego que crea se encuentran enlazados a él.

  • Sensibilidad al calor: se vuelve capaz de sentir y localizar el calor procedente de seres vivos, y más allá de eso, detectar variaciones de temperatura, el calor producido por el rozamiento de dos objetos, y otros rastros de calor por muy ínfimos que sean.

  • Llamas purificadoras: las llamas de Zero son blancas, y poseen una serie de cualidades que las hace únicas. Son capaces de arder y extenderse en cualquier material (incluso el agua) y no poder ser apagada por personas con un reiatsu menos poderoso. Pero, incluso siendo el reiatsu enemigo más poderoso, resulta una labor dificil apagar las llamas (a menos que se utilice el elemento agua o hielo).


Segunda

Resurrección


Jamás la ha llegado a utilizar, por lo que sus datos son completamente desconocidos.



Cero


Normalmente realiza su Cero alzando sencillamente un dedo en la dirección por la que quiere disparar, aunque también puede lanzarlo por la boca. Este Cero es totalmente blanco, salvo por algunos retazos plateados que se pueden apreciar si uno lo observa con más atención. No es de gran tamaño, de hecho, tienen un tamaño menor a la mayoría de Ceros, pero esto es porque gran parte de su potencia ha sido comprimida.



Bala


Tienen una tonalidad plateada y los suele lanzar por las manos. Como todas las balas, son rápidos y precisos, pero sin mucha potencia.







Las estrellas son testigo



















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Re: Black Sounds {Zero Kiryuu}

Mensaje por Yuuna el Dom Mayo 05, 2013 1:29 am

Bueno no tengo nada que objetar así que

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