Ficha Alfa.

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Ficha Alfa.

Mensaje por Alfa el Lun Abr 29, 2013 4:01 am



Nombre y apellido: Alfa Ryu.
Edad: 21 aparentes 221 reales
Rango: Vizard.
Ex-Ocupación/Ex-Escuadrón: Capitán del 5º Escuadrón.
Descripción Física: Cabello fino, seco, lacio y semi-corto peinado de forma puntiagudo, de un color pelirrojo oscuro; se le puede ver dorado a la luz de sol si se fija la vista en él. Cejas finas, rectas y de mediano tamaño con el mismo color del cabello, una de las partes que más le destacaban eran sus ojos llenos de misterio y tristeza, ausentes la mayoría de las veces, fugitivos como si anduviera en busca de la dura vida que ha tenido en los distritos tan pobres que cuentan dentro del sociedad, la libertad de ser alguien más que una simple sombra, impenetrables pues nada ni nadie ha conseguido saber que pensaba. Aun siendo así se puede saber que marcan decisión pero sin perder ese toque propio por la melancolía. Los párpados arrugados y entre cerrados la mayoría de las veces, como si todo le diera igual, como si nada le llamara la atención y de un color rojo oscuro llegando a aparecer negros en la sombra, algo de ojeras se le puede ver si uno se queda atento en su mirada. Una nariz alargada y puntiaguda. Una boca triste y recta con unos labios delgados, estrechos, sensuales, herméticos y rosados. Los labios finos y poco carnosos, custodiado res de unos níveos dientes y una lengua esbelta y rosada.

Sus mejillas son rollizas, chupadas, antes con una pequeña cantidad de acné que decanta en su rostro pero ahora se nota pulcra y delicada con la edad de madurez. Su cuello es corto, sus orejas puntiagudas, alargadas, rectas y finas. Su altura es de 1.82cm. Su piel es de color pálido y enfermiza, dejando ver solo la silueta de un humilde ser humano dejado de la mano de Dios poco remunerado. Sus manos, aun estando cubiertas la mayoría de veces por sus guantes, son pequeñas, finas, delicadas, lisas, calientes, jóvenes, ágiles al golpear, y con dedos alargados, es decir, unas manos de pianista. Descendiendo un poco llegamos al torso, el cual es esbelto, delgado y trabajado. Los músculos se desmarcan ya que a su poder le hace utilizarlos a menudo, en cambio a la hora de tensarse, es muy fácil describir las venas y capilares que pasan por todo su cuerpo gracias a su tono de piel.

Alfa posee unos brazos y piernas largos. De edad, aparenta tener unos veinte y pocos mas la cruda realidad es que su juventud decanta en su edad, pues meramente acaba de cumplir los doscientos sesenta. Sus ropajes son caracterizados por ser firmes y elegantes, camisa blanca ajustada oculta siempre por su chaqueta negra, pantalones mismo color oscuro, botas, guantes del mismo género y una gabardina negra que finaliza así su aspecto. Su expresión facial suele decantarse por ser afligida pues el dolor que sufrido al estar siempre ser considerado como el mal como un lastre del distrito pero lo intenta evitar haciendo bromas. Su mirada suele ser desconfiada a la vista de los demás por su ajetreo de ojos. Siempre mirando las cosas fijamente como si desconfiara de todos. El haori de capitán lo llevaba con orgullo sobre la gabardina lo cual le permite dejarlo ondear con el viento ante su velocidad.

Spoiler:
Descripción psicológica: En la vida como pobre en el distrito le ha hecho ser algo tacaño con sus cosas, pues no soltaba una mísera moneda si no veía claro una posible inversión afortunada. El cuerpo del sujeto se precisa con rasgos bien definidos, bien vestidos, esbeltos y rozando lo rico. Sus ojos rojos suelen no dejarse llevar por impulsos emocionales, la fría lógica es gobernadora en su ser, es el mayor ejemplo que se ha podido objetar a la hora de poder describir al sujeto en su totalidad y forma de pensar. Alfa, no es una persona normal, no sonreiría a menos que sea una mueca sádica o irónica, no es alegre, no piensa con claridad la mayoría de veces, es un tipo algo tétrico y oscuro pero cuando pierde la noción del tiempo es capaz de hacer tonterías.

¿Su pasión? La justicia desde su punto de vista, el hacer daño a los que lo merecen, de forma verbal o física, atacará donde más duele, matarán a quien más ama la persona a la que quiere hacer daño, un mal nacido si se le puede llamar de alguna forma. Es sincero pues siempre muestra la verdad aunque duela, un gesto que la mayoría de las veces no es bueno. Es trabajador, ya que falsamente intenta ser de ayuda, educado ante todo, atrevido, sensato, cualidades de un verdadero caballero inglés del siglo de oro. Alfa es fiel a la justicia y a la verdad, si ha de juzgar a un ser humano no le importará su oficio o clase social, la verdad por delante. Serio, más que serio podría decirse que es reservado, no hace migas con nadie, no puede o no quiere, eso no se sabe. Soñador pues posee un sueño muy relevante, prudente ya que no hará nada sin saber las posibles consecuencias que recaigan. No es sencillo ganarse su afecto, tampoco su aprecio, tampoco el respeto, una vez se le conocía se descubría a un hombre con sentido, un saco de maldad para los pecadores que no podía existir, una persona cruel que no tiene un punto de vista neutral, que solo vive para él y para los que de verdad lo valen y anhela destruir todo lo que no le guste o sea injusto.

En la vida de Capitán se sabe que a la hora de combatir, suele ser tranquilo, frío y calculador. Aunque también tienes cosas buenas, no todo es maldad, es un joven espléndido, maduro, ahorrador, decidido, discreto, elegante, ingenioso, franco, entusiasta. En compañía de otros seres que se ha ganado su amistad y aprecio, es siempre cálido, alegre, gracioso y muy divertido. Casi sobre protector con todos y cada uno de ellos, algo que es raro de ver pues pocas veces hace amigos. Su aprecio a la vida es limitado, por lo que no lo tiene muy difícil a la hora de arriesgar esta por alguien o por algo que crea merece la pena defender.

Como todo ser vivo, no es perfecto y posee unos caracteres negativos. Es un tanto orgulloso, si es deshonrado su honor se verá obligado a intentar hacer cambiar de idea a la persona que le ha deshonrado, al no ser posible por la fuerza será con la palabra y sus argumentos. El paso del tiempo le hizo ver y valorar la vida mas poco le duró hasta que se vio solo de nuevo. Es un muchacho un tanto pesimista pues siempre piensa lo peor de todas las situaciones, llegando a ser un gran dramático que se imagina que siempre morirá de una forma horrible, tímido pues poco se intenta relacionar. Malhumorado si no acierta en la deducción impuesta por él mismo, fanático de la justicia, insolente con los adultos que le tratan como un simple niño, soso a la hora de entablar una conversación con otra persona, contestatario con las personas insolentes que no le tratan como es debido, solitario ya que siempre dice que es mejor estar solo que mal acompañado, desordenado como cualidad de la mayoría de jóvenes de su edad y sabiondo pues al tener un gran intelecto lo hace saber enseguida a las personas que le rodean..

Tu historia: Edad 0-11 años.
Un pequeño niños se encontraba en el distrito 78, todo lleno de mugre, como si el ducharse fuese algo que solo se hiciera en final de año, siempre con una sonrisa de oreja a oreja mientras parecía estar escribiendo en una pequeña hoja. -Hola, tengo ocho años, me llamo Alfa y mi vida es una maravilla, me encanta aunque no sea como la de los demás niños. – todo alegre, el pequeño parecía estar redactando su vida cual escritor famoso-. Una mujer apareció tras él, su rostro era tenue, sus ojos color carmín y una expresión afligida por una situación que no sería expuesta ante la presencia de su inocente hijo. - Mi madre es muy dulce y muchas veces no llega a cenar o se queda sentada mientras ceno un trozo de pan, siempre le pregunto que si no tiene hambre y empieza a llorar mientras me abraza. – escribía el pequeño mientras era observado por su progenitora-. Su rostro era cada vez más triste pero sin llegar a perder el toque infantil que tanto gusto hacía ver. -No la entiendo mucho. No recuerdo cuando nací pero sé que esta zona no tiene mucho dinero con el que poder vivir, muchas personas ancianas se han ido de vacaciones y me han dicho que ahora están en un lugar mejor. – seguía con su redacción todo ilusionado-. Fue entonces cuando el tiempo pasó, quizá una semana, dos, o al menos el tiempo suficiente como para que el pequeño se encontrara solo en su casa, si a eso se le podía llamar así. Parecía nervioso, preocupado por algo y aterrado por las reacciones de los demás. - Llevo tres días sin ver a mi madre, me han dicho que se ha ido a un lugar mejor pero no les creo… la saldré a buscar y la encontraré. – así mismo mostraba una madurez que no era normal en un niño de aquella edad tan prematura-. Horas, en aquella noche que no terminaba, lágrimas que brotaban por aquellos ojos color ámbar mientras regresaba hasta su hogar. Fue entonces cuando una luz se posó en aquella oscura soledad, como un ser de su misma edad y apariencia angelical hacía presencia como si la hubiera mandado para ocupar el puesto de su madre. – Mi madre no la encuentro pero en he tenido la suerte de conocer a una niña muy simpática con la que he jugado a peleas con palos de madera. – los días pasaban y el pequeño seguía estando con aquella niña de marrones cabellos y mirada tierna, peleando, jugando, durmiendo en todas partes como si fuesen animales callejeros, haciendo una vida-. El destino no hacía más que seguir con aquella amistad con la que Alfa pudo respaldarse y así dejar de sentir la ausencia de su madre. - Sigo sin encontrar a mi madre, Caroline me hace compañía todos los días mientras buscamos comida por todas partes. Es muy divertido y poco a poco hace que ya no me sienta triste. – y así llegó a estar tres años cual presa salvaje con su amiga-.

Edad 12-21 años
Los años pasaron y el niño crecía acompañado por aquella chica, viviendo una adolescencia complicada pues ser parte de una sociedad tan pobre les obligaba a subsistir robando y creando el caos por donde ellos pasaban. Un hecho real y complicado ante los problemas que surtirían con todo lo que el destino tenía en mente. – Un día más, mi vida sigue siendo tan divertida como antes, mi madre no ha regresado, Caroline dice que no me preocupe, que morir solo es un paso del tiempo – apuntaba en infante de doce años en aquel pequeño libre que siempre llevaba encima-. Jugar sin preocupaciones, vivir sin un temor a lo que podía ocurrir, pensar en que su vida sería siempre en el Distrito, un gran error que tomaría en cuenta cuando su edad rondara los quince años. Algo se encontraba en su interior, una verdad, realidad que no mucho encontrarían normal, el pasado había vuelto al presente para mostrar lo que era la realidad, para comprender el sentido de lo que estaba ocurriendo se debía partir años atrás, un total quince años cuando un famoso Espada pereció en aquellas calles del Distrito. La sangre goteaba del rostro de aquel joven que lucía con un aspecto igual al de Alfa, Edward Teach, el Hollow transitaba por aquellas calles mientras era perseguido por incontables Dioses de la muerte con el fin de arrebatarle la vida sin preámbulo alguno y con la eficacia digna de todos los asesinos dentro del escuadrón segundo. El rastro de muerte quedaba impregnado en aquel lugar mientras el Espada era consciente de como su muerte era inevitable hasta el punto de tener que pensar una forma de quedar en el recuerdo de aquel lugar, su inteligencia era tan abrumadora como siempre le habían catalogado. Cuando sus ojos rojos llegaron a visualizar como los miembros del segundo escuadrón cubrían todos los flacos donde escapar llegó el momento de la verdad, de crear aquello que tanto le había costado, de perecer en el olvido y morir como un Espada digno, recordando su pasado, sin perder el futuro de su vida y sin olvidar a Caroline. – Esta vez he perdido… no olvidéis que el miedo seguirá en vuestro interior… regresaré – terminó su palabras mientras se desvanecía formando el polvo que el viento mecía con fuerza en todos los rincones de aquel distrito tan pobre-. Así fue como Edward Teach murió, un día oscuro para los Hollow que le conocía, un día triste para aquel destino tan cruel que había terminado con la vida de un respetable científico. ¿Por qué esto influye en la vida de Alfa? Sencilla respuesta si tomamos en cuenta como una presente en aquella ejecución quedó impactada con aquel suceso, quedó atónita al ver como un Hollow perecía y se desvanecía creándose en polvo y abasteciendo a todos lados como un humo que muchos respirarían. Una parte de su esencia, un trozo de su alma por así decirlo quedó en el cuerpo de aquella mujer, en su interior, en su más fondo en entidad mental y física con la cual poder seguir viviendo de una forma espiritual. Aquella mujer jamás lo notó, nunca pudo saber siquiera que en su interior se encontraba la esencia de un Espada inteligente que utilizaría su cuerpo como recipiente para renacer en un futuro. Aquella mujer tendría un hijo, un bebé con un aspecto peculiar y con un ser interno que le traería mucha complicación, no se dejaría salir hasta el momento oportuno, no sería una molestia hasta que sus planes salieran a la luz. – Han pasado los años, Caroline es mi fuente de vida, creo que sin ella no haría nada, no sería nada – así expresaba su felicidad el joven Alfa mientras escribía en sus hojas-. Aquella niña, aquella entidad que hacía que el joven muchacho siguiera estando ausente de todo mal no era más que un sueño, un anhelo de vida para evitar que la verdadera personalidad de Edward controlara a Alfa. – Creo que mi vida puede cambiar, me veo capaz de llegar a lo más alto, quiero poder ayudar a los del distrito, quiero ser algo más que un simple pobre, Caroline no parece estar de acuerdo con eso, no quiere que me marche al Seireitei… no lo entiendo – anotaba Ryu con confusión mientras tras la puerta de su hogar se encontraba la mirada tenue de una chica de cuyo nombre podía ser Caroline-. ¿Qué ocultaba? Solo el propio Edward, oculto en el interior del muchacho lo podría destapar pues, al final y al cabo, aquella chica no era otra sino que… su amada Caroline.

Edad 22-268 años
Soledad, destrucción, tristeza que no era posible de controlar, todo agrupado en un solo cuerpo que no era capaz de asimilar lo que le pasaba. El deseo de ascender, el anhelo de poder ingresar en aquella academia le había traído demasiados problemas, su mejor amiga, su preciado tesoro le había dado a elegir como último ultimátum con el que decidir si llegar a ser Shinigami o estancarse. – No puedes hacerme esto… no… - expresaba el chico una y otra vez mientras sentía su ilusión desvanecerse-. ¿Por qué Caroline era tan injusta con él? sus motivos tenía, sus razones de peso evitaban que Alfa pudiera llegar a los más alto, llegar a ser Shinigami, evitar que los planes de Edward surtieran el efecto aun cuando ella misma le conocía bien. Al final los días pasaron y el deseo desenfrenado por sentir el viento mecer su cabello, por aumentar sus expectativas por ser alguien a quien proteger el Distrito que le había criado, para evitar que la pobreza matar a más personas y dejar que otros niños sufrieran lo que él mismo llego a padecer. Quizá el destino jugaba con él, quizá no había otro remedio que seguir su camino, el camino que le llevaría a la gloria dejando atrás aquella amistad que se había convertido en algo más, en un sentimiento vergonzoso a verla, a dificultarle el habla, a permanecer ausente si no estaba a su lado. Algunos le llamarían amor, otros simplemente, enfermedad del corazón con la que no poder llegar a curarse. – Caroline se ha marchado, ya no vive en el Distrito y no me atrevo a preguntar… ahora estoy de nuevo solo… - expresaba aquel chico redactando lo que sería uno de los pesares más duros de su vida mientras este sentía como el dolor le hacía cada vez más duros y doloroso-. El camino que había tomado era el de ingresar en aquellas academias con las que aprender a defenderse, a mejorar como ser y así lograr formar parte de aquel grupo élite de Shinigamis con el objetivo de proteger el distrito y a Caroline, persona desaparecida en aquel tiempo que este intentaba aprender lo necesario. – La academia es muy buena, aprendo todo tipo de cosas pero me falta algo… Caroline, no sabía que tan dependiera de ella – acotaba su voz mientras anotaba todo lo dicho en su diario personal con el que ahogar sus penas, su rabia, su lamento y tristeza tan mal aglomerada en su interior-. La academia no era sino una formación para hacer que Alfa lograra mejorar tanto como persona, como luchador pues su punto fuerte era la batalla física. Una deuda quizá, un motivo justo por el que pertenecer a su escuadrón hasta que la vida le diera un nuevo objetivo, la forma más cómoda de hacer el bien desde el punto de vista de alguien que apenas conocía el bien estando alejados de aquella joven. El momento de la verdad llegó cuando aprendió el Shikai, cuando su Zampakutoh adoptó el sentido para hacerle llegar al mundo interior. Un lugar donde encontró un dolor, una tristeza que estremecía su alma con cada paso de aquella persona que se encontraba frente a sus ojos. – ¿Caroline? – desde ese momento su cerebro colapsó en un estado de sufrimiento que no le permitía pensar con claridad-. El tiempo fue justo para hacer que aquella joven le explicara toda la verdad con la que conseguir apaciguar el dolor interno que Alfa estaba sufriendo. Soledad que no se desvanecería aun cuando su Zampakutoh fuese su ser amado, aunque esta le hubiera explicado todos los motivos, aunque todo fuese por culpa de Edward Teach, aquel Hollow que lo creo, por decirlo así. Caroline era el espíritu de su Zampakutoh y aun en su mundo interior se encontraba otro ser, con su mismo aspecto pero raza distinta, con su mismo rostro pero cerebro aun más desarrollado, con su mismo cuerpo pero con un agujero en el pecho, con sus mismos dotes pero con un trozo de máscara en la parte diestra de su cabeza. Dejando de lado aquella doble personalidad junto con que su amada fuese ahora su arma, el Shinigami ascendió, logró llegar a un puesto que le permitió tener a personas bajo su control, poco a poco los planes del intelectual Espada se hacían presentes llegando a controlar de forma indirecta al segundo escuadrón. - Estoy solo pero no lo estoy, siento miedo y no sé lo que es, tengo frío y tengo calor, tengo esperanza y desilusión, tengo subordinados pero nadie me reconoce, tengo una vida pero ya estoy muerto - terminaba así su frase incrustada en la hoja final de su diario-. ¿Terminó su vida? no, solo el prólogo de esta pues encima de su cama se podía ver un nuevo libro, en blanco y lleno a la vez de futuras aventuras de este intrépido Capitán. La oscuridad terminó por conquistar su alma hasta el punto de renegar de la SS quedando recluido en el mundo humano como un Vizard más.


Habilidades


Zampakutoh: Amon.

Shikai


Palabras de liberación del Shikai: El desierto está de tu lado Amon.

Shikai: Amon se convierte en una tinaja de arena con la que el Vizard tiene control sobre esta. El Vizard puede manipular la arena a voluntad, pudiendo moverla a voluntad por el usuario, haciendo que la misma tome varios tipos de formas, y realice distintas acciones.

Bankai


Palabras de liberación del Bankai: Inunda el mundo de arena Amon.

Bankai: LA tinaja cae al suelo dejando que su arena se impregne con este y logra así hacer que todo a su alrededor se convierta en arena, deshidratando la tierra, los árboles. Su poder en Bankai consiste en deshidratar lo que toca (nunca al contrario) solo el terreno llegando así al punto crear un terreno muy favorable para él ya que su control de la arena se hace total. Su poder de deshidratación llega al punto de poder consumir todo lo que esté hecho de oxígeno y agua.

Forma Hollow


Mascara: Su velocidad, resistencia aumentan sin contar que ahora puede mezclan la arena con los Cero.
Spoiler:

Cero: Cero color rojo con tonalidad negra. Recto y se lanza desde su boca.

Habilidades en General:
No sé que es lo que se debe poner aquí, pediría que se me explicara con la corrección.

Mundo Interno: Un templo iluminado por antorchas que no se agotan por más que llueva o incluso en una inundación, el fuego representa el estado de ánimo del joven Vizard. Cabe destacar que, aparte del espíritu de su Zampakutoh, en su mundo interior viven dos seres más, seres que no se conocerán hasta el momento oportuno.
Zampakutoh Materializada: Un anciano de grandes proporciones, amplia y larga barba blanca y calvicie propia de la edad.
Spoiler:

Bakudö: Se le da bien
Hadö: No se le da bien
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Re: Ficha Alfa.

Mensaje por Haku Yamiyoru el Lun Abr 29, 2013 5:06 am

Bueno, comenzare con la corrección:
Primero quiero que cambies tu edad, esto es porque si llegaste a ser capitán, por más bueno y prodigio que seas no puedes tener menos de 235 años ya que Yui (una shinigami) es supuestamente la Capitana más joven en la historia del Gotei y por ende no puedes tener una edad menor a ella.
Segundo, la habilidad de tu Bankai me parece excesiva, tendrás que limitar la deshidratacion, porque si activas ese Bankai eres prácticamente invencible.
Tercero, en habilidades en general debes poner tus distintas destrezas con en Zanjutsu, Hakuda, Sonido, etc. básicamente es explicar todas tus habilidades de combate normales. Por ejemplo: si eres bueno en Zanjutsu, si eres malo en Hohö, etc.

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Hablo | Pienso | Zanpakutö


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